| El Alpinista - FE |
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| Reflexiones |
| Escrito por Redacción |
| Martes, 03 de Noviembre de 2009 11:14 |
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Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y más tarde, y no se preparó para acampar, sino que decidió seguir intentando llegar a la cima. Pronto oscureció..... La noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña, ya no se podía ver absolutamente nada. Todo era negro, cero visibilidad, no había luna y las estrellas eran cubiertas por las nubes. Subiendo por un acantilado, a solo 100 metros de la cima, se resbaló y se desplomó por los aires....caía a una velocidad vertiginosa, solo podía ver veloces manchas más oscuras que pasaban en la misma oscuridad y la terrible sensación de ser succionado por la gravedad. Seguía cayendo...y en esos angustiantes momentos, le pasaron por su mente todos sus gratos y no tan gratos momentos de su vida, el pensaba que iba a morir, más sin embargo, de repente sintió un tirón muy fuerte que casi lo parte en dos...¡SI!, como todo alpinista experimentado, había clavado estacas de seguridad con candados a una larguísima soga que lo amarraba de la cintura. En esos momentos de quietud, suspendido por los aires, no le quedó mas que gritar: "AYÚDAME, DIOS MIO", "AYÚDAME DIOS MIO"... De repente una voz grave y profunda de los cielos le contesto: Hubo un momento de silencio y quietud. El hombre se aferró más a la cuerda y reflexionó... Cuenta el equipo de rescate que al otro día encontró colgado a un alpinista congelado, muerto, agarrado con fuerza, con las manos a una cuerda... A DOS METROS DEL SUELO... Y tú. ¿Qué tan confiado estas de esa cuerda? ¿Porqué no la sueltas? Yo te digo que el Señor tiene grandes y maravillosas cosas para ti. Corta la cuerda, y simplemente, confía en El. |
| Última actualización el Miércoles, 04 de Noviembre de 2009 18:56 |